Sucedió aquella noche del 31 de diciembre del 2004, estaba en Antofagasta, con mi familia, en casa de mi hermana Fabiola, esperando el Año Nuevo.
Luego, después de la cena, nos dirigimos hacia el cerro El Ancla, en plena avenida Padre Hurtado (ex-Talcahuano), había muchas familias en las faldas del cerro, escuchando desde la radio de sus autos, la cuenta regresiva. Se preparaban a sacar la champaña y las copas, y en la radio, una voz que dice:
- "Seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno ¡Feliz año nuevo¡"- entre redobles y sones del Himno Nacional.
A mis familiares, los abracé, uno por uno, vinieron los fuegos artificiales, unos escuchando a los "American Sound" por la radio, y en la casa vecina, dos borrachos sentados en la vereda.
Eso era aquella noche de año nuevo en Antofagasta.
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