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martes, 4 de marzo de 2025

LA DIFUNTA CORREA

Escuchaba un CD de folclore argentino, que me trajeron un tour, en ella, venia una chacarera interpretada por “Los Manseros Santiagueños”, que habla de un personaje popular, una mujer recordada, conocida y venerada tanto en Chile como en Argentina, país de procedencia de esta mujer, cuya trágica muerte remeció ese país, hablo de Maria Deolinda Correa (1802-1835), una mujer casada con un gaucho, con quien tuvo un hijo recién nacido, pero el destino truncó esa feliz unión.


¿Por qué? La razón fue en que en ese tiempo, vale decir en 1835, en Argentina, estalló una guerra civil, y el esposo de Maria Deolinda partió a la guerra como soldado, mientras que ella se quedó sola, en el rancho, con su bebé.


Pasaron los meses como si fueran años, y el esposo de Maria Deolinda jamás regresó, se dice que murió en batalla, pero la mujer no lo sabia, y así decidida, Maria Deolinda, abandonó su casa, junto a su bebé en brazos, a buscarlo o a saber noticias de su paradero, atravesó toda la Pampa, pero el intenso calor, el hambre y la sed, flaquearon su salud, derrumbaron sus fuerzas, y Maria Deolinda murió en 1835, a la edad de 33 años, solo su hijo, recién nacido, sobrevivió, alimentándose de los pechos de su madre muerta.



Con el correr del tiempo, el pueblo la hizo su Santa, pero no para el catolicismo de su tiempo, ya que no había documentación histórica convincente sobre su vida, que mereciera que se le abra su causa de beatificación, mas actualmente, los camioneros y viajeros, se encomiendan a la Difunta Correa, de hecho, en Rancagua, a la entrada de la ciudad, hay una animita de esta mujer argentina. 


Maria Deolinda Correa, la “Difunta Correa”, para unos, fue un personaje popular que realmente existió, para otros, un mito del folclore, para unos, una fe ciega y desbordante, muy difícil de entender, para otros, un típico caso de paganismo, al final, sobre este personaje ¿Quién dice la verdad?, ¿Quién tiene la razón?.


"AÑO NUEVO EN EL NORTE".


Sucedió aquella noche del 31 de diciembre del 2004, estaba en Antofagasta, con mi familia, en casa de mi hermana Fabiola, esperando el Año Nuevo. 


Luego, después de la cena, nos dirigimos hacia el cerro El Ancla, en plena avenida Padre Hurtado (ex-Talcahuano), había muchas familias en las faldas del cerro, escuchando desde la radio de sus autos, la cuenta regresiva. Se preparaban a sacar la champaña y las copas, y en la radio, una voz que dice:


- "Seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno ¡Feliz año nuevo¡"- entre redobles y sones del Himno Nacional.


A mis familiares, los abracé, uno por uno, vinieron los fuegos artificiales, unos escuchando a los "American Sound" por la radio, y en la casa vecina, dos borrachos sentados en la vereda.


 Eso era aquella noche de año nuevo en Antofagasta.


Aisén, Una Naturaleza en Peligro



En los confines de nuestra tierra, bajo una verde naturaleza, desde aquel viejo puente colgante, se ve fluir un río cristalino, son las aguas del Puyuhuapi, las que baña el paisaje de la Patagonia. Pero quién iría a pensar que unos extranjeros vendrían a estropear esta nativa vegetación, con la vana excusa de establecer una reserva inexistente, el gringo (Tompkins) y sus asesores profanaron el ambiente sureño, con su falso ecologismo disfrazado de lucro y pompa, para satisfacer sus ambiciones.


En algunos años mas, en lugar de encontrarnos con la estatua del ovejero a la entrada de Coyhaique, a lo mejor nos enfrentamos a la estatua de un vaquero con sus pistolas en la cintura y un lazo en la mano.


SALUDO DE BIENVENIDA

 Hola, amigos, bienvenidos a mi otro blog, que es el de mis cronicas, ensayos y narrativas de este humilde servidor, aqui hablaré de la vida, de las cosas cotidianas, como tambien algo de historia, religion y varias cosas que no he publicado en el anterior blog (que todavia funciona) y esta ligado a lo mio: la poesia. Espero que les guste.

BASTA DE ABUSOS EN LOS CELULARES (ATINACHILE 2007)

  Han habido casos de injusticia en las compañías de telefonía movil, como hemos sabido ultimamente, pero ahora ya no son los cobros excesiv...